Una actividad física regular junto a un descanso adecuado, unidos a una dieta equilibrada y la labor preventiva ejercida desde el conjunto de la sociedad, entre los consejos básicos señalados por los expertos para evitar enfermedades.

La vida sedentaria, el estrés, las comidas rápidas, la falta de sueño, el abuso del alcohol y/o tabaco… Ciertos hábitos de vida incardinados en el día a día de la población incrementan el riesgo de sufrir ciertas patologías. De hecho una gran cantidad de enfermedades se podrían evitar corrigiendo estas costumbres.

Como afirma el doctor Juan Francisco Navarro, secretario de la sociedad española de medicina preventiva, salud pública e higiene, podrían prevenirse  “todas las enfermedades de las que existe un conocimiento relevante sobre sus causas”, salvo aquellas “que tienen una causa estrictamente genética, las que están determinadas por factores ambientales no modificables por el individuo y las que tienen origen iatrogénico”

Más allá de la gravedad de las enfermedades que pueden derivarse de los hábitos inadecuados para la salud el principal problema estriba en el desconocimiento de la población sobre la importancia de dichas afecciones.

Por ejemplo, el colesterol. Según un informe elaborado por el instituto Flora, el 67 % de la población española no está preocupada por sus niveles de colesterol. En palabras de José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, ” es un dato alarmante puesto que puesto que en España las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad y se estima que la hipercolesterolemia causa una quinta parte de los episodios coronarios en nuestro territorio”.

SOLUCIONES:

Asociadas al colesterol la obesidad y el sobrepeso se presentan como otros de los problemas de la salud que más acucian a la sociedad consumo. Ambas patologías provocan en todo el mundo más de 2,5 millones de muertes al año según la OMS (Organización Mundial de la Salud).

Así mismo la inactividad física es otra de las cuestiones de salud pública que saluda la OMS: cuantifica de un 60% a la población mundial el que no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios saludables.

¿Las causas? Básicamente, la creciente urbanización del territorio, con los problemas que conlleva: la superpoblación, el aumento de la pobreza y la criminalidad, la gran densidad de tráfico, así mismo como la falta de entornos favorables para la realización de dichas actividades físicas.

Pese a los impedimentos todos podemos cambiar nuestros hábitos en un momento dado. Desde la “SEMPSPH” ofrecen algunos consejos básicos para seguir una línea de vida saludable: ” realizar actividad física regularmente en función de la edad y circunstancias de cada uno, dormir un número de horas suficiente, evitar el consumo de sustancias tóxicas y las conductas de riesgo para la salud, llevar una dieta variada y desarrollar una relación equilibrada con las personas de nuestro entorno.

Estos nada utópicos hábitos pueden complementarse con una labor preventiva, que va desde revisiones periódicas o chequeos hasta evitar la exposición a determinados agentes externos nocivos para la salud.

IMPLICACIÓN:

Para llevar a cabo esa labor preventiva en la sociedad, muchos son los autores que pueden implicarse. El Doctor Juan Francisco Navarro da algunas claves: “Desde los órganos legislativos que emiten normativas hasta la actividad preventiva que se realiza en la consulta médica o de enfermería, pasando por programas de promoción de la salud en la escuela, lugares de trabajo…

E incide en la labor de cualesquier tipo, que puedan realizar los propios medios de comunicación en su vertiente divulgativa, desde un cartel o un folleto, hasta una película de cine, concluye.